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VI. Leer con el oído

“Lea mucha música… esto desarrollará el oído interno hasta lo más agudo. No toque una pieza antes de escucharla muy claramente en su mente”. Robert Schumann, 1824

Viajando de San Francisco a Lima, en una conversación casual sobre la enseñanza de la música, un compañero pasajero me preguntó: “¿Usted enseña el Método Suzuki, o les enseña a los niños a leer música?” Esto me hizo pensar. Un momento: el Método Suzuki es el Enfoque de la Lengua Materna. ¿En la lengua materna los niños aprenden a leer? ¡Sí, por supuesto! Supe que tenía que hacer algo drástico para cambiar la percepción del método Suzuki.

Estoy de acuerdo con el énfasis que da el Dr. Suzuki a la importancia de posponer la lectura musical con el fin de desarrollar el oído, la memoria, el sonido bello, facilidad física con el instrumento y la fluidez y expresividad al tocar. Quiero destacar la importancia de desarrollar todas las habilidades mencionadas por el Dr. Suzuki, al mismo tiempo que se tiene la experiencia de la lectura musical a través de actividades separadas del instrumento.

¡Así es! Se trata de posponer la lectura musical en el instrumento, pero no de posponer la lectura.

Uno de nuestros objetivos como educadores de la música es desarrollar el mismo nivel de alfabetismo musical que se tiene de la lengua nativa. No podemos pasar un cartel en la calle sin leerlo. Es decir, sin escucharlo en nuestra cabeza. Con la música debería ser lo mismo.

Debería ser imposible para un músico mirar a simple vista una música escrita y no escucharla. Regresando a la Lengua Materna, piense en la vasta preparación que los niños tienen en su idioma escrito, cuando están aprendiendo a hablar y mucho antes de que les enseñemos a leer.

Desde el momento en que el bebé puede enfocar sus ojos, está rodeado de palabras y letras. Mientras está adquiriendo el lenguaje a través del oído, también se está familiarizando con las imágenes en la página, y naturalmente asociando lo que escucha con el lenguaje escrito. Esta etapa de preparación para la lectura es un paso importantísimo en el logro de aptitudes verbales.

La forma natural de aprender a leer se logra a través de la exposición del niño a que absorba a través de sus sentidos. Dejamos que el niño imite, asocie y descubra por su cuenta, antes de agregar explicaciones gramaticales. ¡Creamos el entorno y dejamos que el niño aprenda! Es una ventaja el que los niños ya poseen el idioma en sus oídos y en su memoria, mientras están aprendiendo a leer. ¡Leer es reconocer imágenes familiares por sonidos que ya están en el oído!

En la música, propongo el mismo acercamiento. Exponer al niño a la notación escrita desde el inicio. Dejar que el niño asocie sonidos con imágenes y aprenda a escribir imitando formas en la página. Guiar al niño a que absorba de manera inconsciente los conceptos mientras de manera separada y simultánea desarrolla las habilidades físicas y auditivas asociadas con el instrumento. Debemos conectar el símbolo escrito con el sonido desde el inicio y aprovechar el amplio lenguaje musical que ya está en el oído del niño. Esta es la clave para leer música con facilidad. Queremos que el niño sea capaz de mirar una partitura y escucharla. Que vea el ritmo y lo sienta. Que vea los puntos en la página y perciba la música. Nuestros alumnos Suzuki con oídos bien entrenados y una sensibilidad musical ya desarrollada tienen todas las ventajas. Una vez que conectamos el símbolo con el oído, seremos capaces de escuchar lo que vemos.

Las actividades de lectura musical a través de los sentidos, no intelectuales al principio, promoverán el auto descubrimiento, realzarán la intuición musical y finalmente, a través de una guía cuidadosa, llevarán a alcanzar habilidades analíticas avanzadas. Recuerdo cuando le pregunté a Haruko Kataoka, hace unos cuarenta años, cómo enseñaba la lectura a primera vista. Ella me dijo, “le lees al niño”. No entendí entonces. Ahora sé que este es un primer paso de suma importancia. Allana el camino hacia la lectura de oído.

Estas son algunas de mis ideas. Todos los conceptos deben ser primero “experimentados inconscientemente”.

Ritmo: No tiene caso hablar sobre el ritmo si el niño no puede sentirlo. Sentir el pulso, sentir los patrones rítmicos, asociar imágenes con ritmos conocidos. Descubrir que si hay un símbolo por cada sonido, por lo tanto cada símbolo representa un sonido. Seguir la partitura de derecha a izquierda. Familiarizarse con los valores básicos de las notas que ya están en el oído.

Melodía: Entender el concepto básico de la construcción de patrones melódicos, más que decir “esa línea es un Sol”. Con patrones familiares, sentir la música ascendiendo y descendiendo, sentir la longitud de las frases, sentir la pregunta y la respuesta, todo sin explicación. Cantar, cantar, cantar. El canto desarrollará las habilidades para escuchar internamente. Ver estos patrones en el pentagrama. Cantar y seguir.

Global: Sin explicación, exponer al niño a la partitura complete de una música conocida, con ritmo, melodía, barras de compás, claves, tiempo y armadura, y todas las indicaciones en la página. Seguir la partitura mientras se canta o se aplaude, dejando al niño que descubra. Es sorprendente como el niño desarrolla su intuición cuando le mostramos la partitura de lo que ya está en su oído.

Forma Musical: A través de un repertorio conocido, sentir la longitud de las frases, sentir lo que es igual y lo que es diferente, pregunta y respuesta. Expresar con gestos. Experimentar las pistas que llevan al descubrimiento y finalmente al análisis a través de los sentidos.

Tonalidad: Desarrollar el sentido de tonalidad a través de la transposición de oído. El oído guía al niño a una “comprensión inconsciente” de tonos, semitonos y claves, basado no en la memorización de las armaduras, sino utilizando el oído y sintiendo la atracción a la tónica.

En conclusión, dejar que el niño desarrolle el oído y la memoria, un sonido bello y facilidad física en el instrumento, y al mismo tiempo introducir la lectura a través de cantar y sentir, sin tocar el instrumento. La lectura musical fluida y expresiva depende de la fluidez y expresividad al tocar, en conjunto, con un enfoque que permita al niño conectar el sonido y la sensibilidad a la partitura escrita. Debemos deshacernos del mito de que el entrenamiento del oído y la memoria musical causarán que el niño tenga problemas para leer. En el idioma, es justo lo opuesto. A nadie se le ocurriría pensar que la causa de las dificultades de lectura de un niño está en el hecho de que el lenguaje ya está en su oído. Culpamos a la escuela, al maestro, al sistema.

Lo que me lleva de regreso a la Lengua Materna. Recuerdo la preocupación de mi esposo porque nuestro hijo de cinco años todavía no leía. Le dije, “Si quieres que lea, léele tú a él”. Y lo hizo. Constantemente. Un día, nuestro hijo estaba leyendo en los mismos idiomas que ya tenía en su oído y podía hablar con toda fluidez.

“Debemos leer música de la misma manera en que un adulto educado leería un libro: en silencio pero imaginando el sonido”. (Escritos selectos de Zoltán Kodaly, 1954)

Copyright © Caroline Fraser L.R.A.M., A.R.C.M., M.Mus.